LA PAREJA Y LOS AÑOS DE CONVIVENCIA

LA PAREJA Y LOS AÑOS DE CONVIVENCIA

Hay que ver desde dónde se desea, y considerar que hay un deseo adolescente que surge de la mente. Ahí es cuando uno desea lo que no tiene, y esto surge de una separación interior del ser humano cuando la mente no se conecta más con el ser, con la vivencia profunda del amor. Entonces, el deseo sin amor, en esta última instancia, es transitorio. Pero el amor, que es un sentimiento que uno debe descubrir primero en sí mismo –amarse a sí mismo, para luego amar al otro, al prójimo no ocurre fácilmente. Por ello, las parejas viven una experiencia que a veces es un tránsito donde la sexualidad se une al deseo, y después se termina. Entonces, la manera de mantener el deseo vivo en la pareja es mantener el amor en uno mismo. De ese amor se puede desear, creando continuamente una nueva visión de sí mismo y del otro, para ir envejeciendo juntos.

Madurar es optativo en esa conciencia que somos los seres humanos. Ahí están las llaves para definir dónde se desea. Entonces, el deseo puramente mental es fruto de una idealización de la pareja. Eso pasa rápido. Y para mantener el deseo, hay que encontrar el amor dentro de uno, y sentirse amado es la llave para que esa experiencia viva continúe creando las situaciones que mantengan a una pareja unida.

¿Perder el deseo es un precio que hay que pagar por vivir muchos años de convivencia? ¿Hay que resignarse a una relación fraternal?

■ En todas las parejas, la relación fraternal es un nivel deseado de amistad, de compañerismo y no hay ningún precio que pagar a través de los años.

Actualmente, se habla de un desdoblamiento del tiempo, es decir, el tiempo del pasado y el futuro, y lo que es el espacio creativo –el ahora-, y es ahí donde uno tiene que cultivar la conciencia de sí mismo y la conciencia del ser. Y concluir que ese espacio es lo que da la posibilidad de ir recibiendo la energía que somos, y la capacidad receptora es lo que hace a la pareja. Por eso, muchas veces las mujeres que aman demasiado dan, pero no pueden recibir. No tienen la capacidad, no se sienten eco de una energía que en sí mismo el ser humano siempre está abierto a recibir. El sentimiento de amor, de luz, de paz que somos. Y la mejor forma de vivir con ese sentimiento es tenerlo junto con otro.

¿La familia, las obligaciones cotidianas y la mirada puesta en los logros laborales o económicos nos alejan del amor y el deseo hacia la pareja?

■ Es verdad que el ser humano que no se siente conectado consigo mismo, se divide mentalmente. Y son situaciones vitales.

Una es la familia. A veces la familia crea “una prohibición “del sexo. Sigmund Freud decía que existía lo endogámico como un ámbito donde el deseo estaba prohibido. Eso surge de la horda primitiva humana en la que el macho más fuerte prohibía a los seres masculinos tener sexo. Eso se ve en el reino animal.

De todas maneras, el ser humano trasciende sus situaciones. Una cosa es el trabajo, otra los deportes, otra lo social, otra área es la pareja. A pesar de que estamos divididos, cuando el ser humano evoluciona, se integran todas las partes y no compiten entre sí. La felicidad se trata de poder encontrar ese sentimiento interior.

Cómo lograr que la intimidad en la pareja sea un acto de comunicación y no un mero “cumplir”

■ En realidad estos son desafíos que uno tiene consigo mismo. Habitualmente uno vive bajo un deber ser. “Debo servir “, como en un mandato imperativo que la mente crea. Entonces no sólo “cumple“con la pareja sino que también con todo lo que surja como un buen escolar que cree que tiene que trabajar y recién en el fin de semana va a disfrutar. Pero la persona tiene que salir de la idea evolutiva de “cumplir“para no vivir el amor como una obligación. Lamentablemente, nuestras ideas y religiones parecería que son mandatos y no frutos de una libertad. Cuando las nuevas generaciones piden una libertad mucho mayor, es porque saben que el “deber ser“fracasa. Incluso hay gente muy culta que sirve para la mente, pero el ser humano no es lo que piensa, es el que escucha los pensamientos. Entonces la conciencia es sabiduría, es humildad, generosidad que no surgen de la mente sino más allá de la mente. Somos seres conscientes de nosotros mismos, no sólo como pensamos sino cómo sentimos. Existe un conocimiento no conceptual sino vivencial que hay que cultivar dentro de sí para trascender esa idea de que sólo cumpliendo con las situaciones vamos a ser felices. Es al revés, no debemos vivir nuestra vida creyendo que debería ocurrir tal cosa, o deseando siempre que ocurra algo más. Porque el deseo te lleva siempre al futuro y lo que se pierde es la conexión con el ahora. La intimidad de la pareja surge en el espacio continuo del ahora, y eso es lo que tenemos que volver a vivir y reconocer en cada día. Debemos darnos un espacio para sentirnos conectados con el ser, la vida nos llega y somos paz. Recuperar ese sentimiento es lo que sustituye al deber ser.

¿La sexualidad sufre los mismos altibajos que la relación personal en la pareja?

■ Sí, por supuesto que hay altibajos. En primera instancia, en lo que nosotros creemos que es la sexualidad. A veces es un aspecto superficial manifiesto de las formas con que se expresa la sexualidad. Eso no es lo profundo: lo esencial es invisible a los ojos. Y el sentimiento erótico de Eros trasciende las formas. Es un impulso, es una pulsión. Hay una base de pulsión permanente, como un impulso vital que se liga a la sexualidad que es una superficie donde hay cambios, hay ciclos. Así como existe el ciclo de la conciencia del sueño, dormir y despertar, en la sexualidad también hay momentos donde hay un período refractario después del orgasmo, en que parece que está todo hecho, y después resurge. En la pareja permanentemente hay cambios. Integrar esos cambios en una continuidad es fruto de ese conocimiento más profundo que nos permite esperar, pero esperar satisfechos. Y no creyendo que, si no tenemos ese impulso, esa manifestación formal ya estamos asexuados.

¿La falta de tiempo para comunicarse en la pareja aleja a sus miembros del mismo modo que nos aleja de los hijos?

■ E tiempo es un concepto con pensamientos del pasado y del futuro y las distracciones permanentes que ocurren en nuestra mente nos alejan a nosotros mismos y nos alejan de la pareja y de los hijos. Entonces es al revés, a veces sería mejor estar sin tiempo. Hay personas que padecen enfermedades graves y saben que se van a enfrentar con la muerte, no hay más tiempo. Y quizás en ese momento llegan a conectarse con el amor de una manera totalmente distinta. O sea que hay que poder resignarse a la falta de tiempo y vivir el espacio aquí y ahora, para vivir algo interior, común con el otro también. Esto se refiere a la falta de espacio más que a la falta de tiempo. A veces el tiempo nos sobra y lo que nos aleja son las distracciones permanentes. Creemos que lo importante es lo transitorio y no le damos espacio a un sentimiento para gozar y disfrutar la vida desde otro lugar. Es decir, no es el tiempo sino las distracciones y la falta de prioridades en nuestra vida, lo que crea esa distorsión.

¿La sexualidad es algo intrínseco de la pareja o hay que “trabajarla” todos los días?

■ En realidad, la sexualidad es intrínseca al ser humano. Hay distintas versiones de la sexualidad, aquí nos hemos centrado en la heterosexualidad, pero también existe la homosexualidad. Y en última instancia, hay conexiones con esta manifestación de esta energía de luz que es el sexo, que son naturales, pero como animales. Y hay una visión tántrica de la sexualidad que se trabaja a diario y que es la sexualidad madura, en la que no es necesario que nos falte algo para desearlo, sino cultivarlo desde un lugar diferente, creando la capacidad de vivir satisfechos. A veces son los instintos sexuales animales los que destruyen la pareja, porque las tentaciones nos llevan siempre a creer que algo nos falta y que lo vamos a conseguir afuera de la familia o de la pareja. Sin embargo, el trabajo es manejar esos impulsos y tener la capacidad de vivir satisfechos sin tener necesidad de dar una forma determinada. Desear a una mujer o un hombre es algo natural pero que ese deseo llegue a consumir las formas, implica que la tentación nos lleva a un acto quizá no deseado. Hay muchas parejas que se destruyen justamente por eso. Es una energía como la de querer comer siempre algo rico, pero si come todo lo que le gusta, termina obeso. Y así como el deseo influye en nuestra forma de comer, ¿cómo podemos mantenernos saciados para hacer una buena dieta? Es con sabiduría para poder trabajar una vivencia sexual y de vida orientada hacia altos fines, no solamente a saciarnos y tener placer, sino vivir desde tener una conexión gozosa. El gozo es una vivencia permanente, el placer del acto sexual es temporario y nos lleva a estar en una forma, siempre sometidos a las formas. Lo esencial no tiene una forma determinada, sino que es una energía que nos lleva a estar satisfechos. Y en eso hay que seguir trabajando por el bien propio, de la otra persona y del vínculo en general. Al menos, si hay intención de que la relación no fracase.

¿Por qué muchos hombres que pasan por un momento de éxito laboral y personal suelen dejar de desear a su mujer y buscan una compañera más joven?

■ Evidentemente, el éxito atrae y no sólo es el hombre, también las mujeres lo buscan porque tiene éxito, dinero y las tentaciones aumentan. Está demostrado que las personas que hacen mucho dinero de golpe, por ejemplo, alguien que tuvo un golpe de azar, al año son mucho más infelices que cuando ganaban el dinero periódicamente, ya que eso no los confundía. La experiencia de sentirnos conectados con una base estable es lo que buscamos, la relación con la pareja es un reflejo de cómo nos conectamos con nosotros mismos.

Si pensamos en el futuro creyendo que siempre estaremos mejor, nuestra pareja también se desestabiliza, hay como un desorden. Para cultivar el orden hay que sentir paz interior. Entonces, si tenemos éxito, pero podemos tener paz interior y no confundirnos con el afuera, vamos a cultivar esa relación de una manera más eficaz. Por otro lado, los jóvenes suelen creer que uno puede amar a una sola persona y en realidad el amor se puede dar con muchas personas de distinta manera. Se puede estar con dos personas de distinta forma a la vez. Eso crea una confusión, pero hay distintas maneras de conectarse y de eso se trata, para tener el éxito como una salida que nos lleva a la felicidad y no algo efímero.

¿Es importante demostrar el afecto que sentimos por el otro para que se nos retribuya?

■ Es esencial poder dar y recibir afecto. El amor se puede reconocer interiormente, no sabemos si somos amados, pero sí sabemos cuándo nosotros amamos y es eso lo que damos. Así que es muy importante demostrar el afecto y sentir que en ese camino estamos cultivando lo que podamos recibir. Es la ley del karma.

Por último, ¿hay alguna clave para conservar el deseo en la pareja a través de los años?

■ La clave es encontrar amor y esto es un gran desafío, ya que es una palabra que no se encuentra en los diccionarios actuales. Hay que poder sentir el espacio que somos, la consistencia más allá de la vivencia superficial transitoria de la forma. La conciencia humana no tiene formas, pero estas surgen a veces cuando estamos resignados a vivir para afuera. Debemos sentir una conexión diferente y en función de ella, mantener ese amor, conectarnos con nosotros mismos sintiendo íntimamente una presencia que surge de adentro hacia fuera. Eso es lo que marca un rumbo para cultivar la pareja y mantener la misma energía que se renueva constantemente no sólo consigo mismo sino con el prójimo: Amar al prójimo como a uno mismo. Nuestros cinco sentidos pueden permitirnos disfrutar del cuerpo si vivimos con amor.

Fuente: Scribd 

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