Pitágoras decía: “Somos almas que venimos a transmutarnos y a evolucionar a través de un viaje que está descrito por nuestra fecha de nacimiento y que establece el grado de evolución que tenemos”
Cada uno de nosotros antes de bajar a este plano terrenal elegimos a nuestros maestros de vida, elegimos el escenario ideal y sobre todo nuestras principales lecciones.
Tenemos un plan perfecto y el conocerlo nos va a permitir preguntarnos quiénes somos, por qué nos pasan algunas situaciones de vida y qué nos vienen a enseñar.
Estas lecciones pueden ser desde aprender a amarnos y a desapegarnos de las cosas y personas que no necesitamos, aprender a ser autónomos y autosuficientes, aprender a hacernos cargo de lo que nos corresponde o de nuestro proyecto de vida, aprender a vincularnos de una forma sana, a salir de nuestra propia prisión de nuestra historia, aprender a adaptarte y fluir ante los cambios que te propone la vida, aprender a salir de nuestra área de confort, etc. Cada una de las lecciones se presentan en una fecha determinada y un reto el cuál tenemos que conquistar.
Cuando nacemos inicia nuestra principal lección hasta los 27 a 35 años de edad de acuerdo al resultado del cálculo de nuestra fecha de nacimiento. En esta etapa aprendemos y absorbemos todo lo que nuestros padres nos transmiten, sus creencias, miedos, deseos inconscientes, sus programas y vivimos situaciones tanto positivas como negativas aparentemente que nos ayudan a construir nuestra caja de herramientas como parte de nuestro equipaje que necesitaremos para seguir avanzando en nuestro camino.
La forma de transitar y las decisiones de cómo hacerlo será en base a nuestro libre albedrío. El plan de nuestra alma es diseñado para nuestra propia evolución, la que es perfecta para cada uno, sin embargo depende de nosotros cómo hacerlo. Todo está escrito nada está desarrollado.
A partir de la segunda etapa cada una de ellas tienen una duración de 9 años y es donde podemos comprender y empezar a cuestionarnos todas las creencias y situaciones que enfrentamos en la niñez y adolescencia y decidir si concuerdan con la realidad que buscamos tener y ser o para nosotros ya no resulta viable en nuestra realidad. Empezamos a realizar cambios de consciencia, enfrentamos nuestra realidad desde otra perspectiva, y dirigimos nuestra vida por caminos diferentes. Por otro lado, si nosotros seguimos fielmente repitiendo los mismos patrones familiares y nos resistimos al cambio que nuestra alma nos propone o nos quedamos paralizados ante situaciones que necesitamos trabajar y enfrentar la gran tendencia será vivir una lección de vida desde el otro lado del péndulo desde la parte desarmónica de la vibración y la consecuencia será vivir un periodo de insatisfacción e infelicidad. Esto aplica en todas las etapas.
La tercera etapa de vida generalmente la persona ya sabe lo que desea, la carga de responsabilidad en muchas ocasiones va descendiendo y va quedando más tiempo para observarnos y poder trazar nuevos objetivos y retos en nuestras vidas en relación a lo que nos corresponde.
Finalmente la última lección de vida es lo que no habíamos conseguido alcanzar hasta ese momento, es lo que más tarda en llegar; sin embargo, para conquistar ésta será necesario transitar las anteriores tres en la mayoría de los casos.
En la actualidad vivimos un mundo donde avanza muy rápido, donde no nos detenemos a interiorizar ni a vernos a nosotros mismos por lo tanto la mayoría de las veces no nos conocemos.
Aprender cuáles son tus principales lecciones no solamente nos sirve para tener conciencia de nuestro propósito en la vida, nos sirve como brújula hacia dónde debo dirigir mis esfuerzos con mayor lucidez y confianza.
Los invito a identificar y a descubrir qué realizaciones de vida venimos a transitar, hacerlas consciente y vivir de una forma más orientada en nuestra existencia. El tener acceso a nuestra propio camino de vida nos podrá ayudar a entender y caminar nuestro sendero con mayor luminosidad y con la oportunidad de llegar de una mejor manera sabiendo afrontar los retos que me proponen.
Comprenderlo, asumirlo y accionarlo desde una postura abierta y positiva nos llevará a tener una vida más plena y feliz.
Deborah Ganon Farca
Numeróloga certificada
@debganontusnumeros
