TU FUERZA INTERIOR

admin/ marzo 13, 2021/ Mensajes positivos/ 0 comentarios

Es evidente que contar en nuestro equipamiento de serie con una fortaleza tan notable como la resiliencia nos coloca en una posición ventajosa de cara a tener una vida más feliz o, al menos, a tener una mejor y mayor estabilidad vital y emocional ante los inevitables vaivenes que nos vamos encontrando en nuestro tránsito vital. Sin embargo, ¿existen estudios científicos que relacionen resiliencia y felicidad? La respuesta es más que evidente: sí, existen. Está demostrado a través de diferentes estudios que las experiencias y emociones positivas que hemos vivido en los tres últimos meses refuerzan nuestra satisfacción con la vida, es decir, que nos permiten definirnos como personas más felices. Esto es bastante lógico y puede que demasiado subjetivo y volátil. Por el contrario, los acontecimientos negativos no solo nos producen el efecto contrario, sino que su impacto es mayor y más prolongado en el tiempo. El subidón de las cosas buenas se nos pasa más rápido que el bajón de las malas, de las que afortunadamente aprendemos bastante. Y es que por mucho que nos cueste aceptarlo a priori, las experiencias negativas son oportunidades de crecimiento.

EL KIT DEL RESILIENTE

Sin duda, al igual que otras fortalezas, sería magnífico nacer resilientes, es decir, tener de forma innata ese superpoder. De hecho, durante años se pensó que debía existir una base genética, y aunque esa idea no se ha desechado por completo, se ha visto a través de diferentes investigaciones que la resiliencia se puede aprender y que, de hecho, como tantas otras cosas, se puede potenciar desde la infancia. En este sentido, el trabajo de la Dra. Edith Henderson Grotberg, del Centro de Investigación Internacional de Civitan de la Universidad de Alabama, fue determinante. Esta psicóloga fue la responsable del revolucionario Proyecto Internacional de Resiliencia, que, auspiciado por diversos organismos internacionales como la propia OMS, investigó las claves de esta fortaleza a través del estudio de la situación de familias y niños de 21 países. «La forma en que los padres y otras personas que cuidan a los niños responden a situaciones, y la forma en que ayudan a un niño a responder, distingue a los adultos que promueven la resiliencia en sus hijos de aquellos que la destruyen o que transmiten mensajes contradictorios que a la vez promueven, inhiben o aplastan la resiliencia», leemos en dicho estudio. Crecer en un entorno afectuoso, enseñarle a cumplir las reglas, potenciar su fuerza interior y autoestima, enseñarle a ser autónomo, pero también a relacionarse y ser sociable, cultivar la empatía, poner en valor el esfuerzo en la búsqueda de soluciones y elogiarle los logros, así como enseñarle a aprender de los demás y pedir ayuda si la necesita, son acciones educativas que permiten sembrar la resiliencia en la fértil personalidad de los más pequeños. Quienes crecen así llevan en su interior una poderosa herramienta para que la felicidad predomine en sus vidas.

¿hay manera de cultivar la resiliencia? Los expertos del Centro de Apoyo de la American Psychological Association están convencidos de ello y han elaborado un protocolo de conductas para conseguirlo. Son éstas:

• Establece relaciones. Es importante establecer buenas relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas importantes en tu vida. Aceptar ayuda y apoyo de gente que te quiere y escucha, fortalece la resiliencia. Algunas personas encuentran que estar activas en grupos de la comunidad, organizaciones basadas en la fe y otras asociaciones locales, les proveen de sostén social y les ayudan a tener esperanza. Ayudar a otros que te necesitan también puede ser beneficioso para ti.

• No contemplar las crisis como obstáculos insuperables. No puedes evitar que ocurran eventos que generen mucha tensión, pero sí puedes cambiar la manera en que los interpretas y reaccionas ante ellos. Trata de mirar más allá del presente y piensa que en el futuro las cosas mejorarán.

• Acepta que el cambio es parte de la vida. Es posible que, como resultado de una situación adversa, no logres alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no puedes cambiar te puede ayudar a enfocarte en las circunstancias que sí puedes alterar.

• Muévete hacia tus metas. Desarrolla algunas metas realistas. Haz algo regularmente que te permita moverte hacia tus metas, aunque te parezca que es un logro pequeño. En vez de enfocarte en tareas que parece que no puedes lograr, pregúntate acerca de las cosas que puedes conseguir hoy y que te ayudan a caminar en la dirección hacia la que quieres ir.

Tener autoconfianza y confiar en los demás, permitirnos experimentar emociones negativas como la ira y el odio como paso necesario para aprender a gestionarlas, pasar tiempo con nuestros seres queridos y echar el freno para descansar y serenar nuestra vida

Fuente: American Psychological Association

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