El poder de las palabras

 

 

Las palabras prohibidas que te alejan de los buenos propósitos: El poder de las palabras.

 

Hay palabras que te bloquean, o te frenan a actuar. Y sin actuar y provocar es más difícil que te pasen las cosas que quieres. 


Según la metodología de la PNL (programación neurolingüística) hay palabras que te limitan y hay palabras que te impulsan a actuar, y por eso, hay que tener mucho cuidado en cómo y cuándo las utilizas.

 

8 PALABRAS PROHIBIDAS 

 

Y si pasa…

“Y si sale mal”, “Y si no lo consigo”, “Y si los otros me dicen que”,…
El cerebro, a menudo, te alerta de las mil y una probabilidades de cosas que podrían pasar. Y estas cosas son, justamente esto, probabilidades. Pueden o no pueden pasar. El 90% de las preocupaciones que piensas que pueden pasar, no pasan finalmente. Te animo que hagas la prueba. Escribe una lista con todo aquello que te preocupa que pase, y revísalo dentro de unos meses. Descubrirás que empezar las frases con un Y si… sólo hay que hacerlo cuando realmente hay posibilidades que pasen. En este caso, habría que tener en cuenta un Plan B. El resto de ocasiones, las puedes eliminar.

 

¿Por qué?

En lugar de preguntarte “por qué” quieres hacer una cosa, pregúntate “para que” la quieras hacer. Pregúntate “¿Qué es lo que te aportará”?… esto te llevará a la motivación real, para poder actuar con constancia y disciplina para conseguir lo que te has propuesto.

 

No puedo…/ no podré…

Si te dices a ti mismo/a “no puedo hacerlo”, te bloqueas, y el cerebro ya no hará ningún esfuerzo para buscar estrategias y actuar.

Mejor sustituirlo por “lo probaré” o bien, “lo haré y a ver qué pasa”, o “¿y por qué no?“, o mejor, “¿Qué puedo hacer diferente para qué lo consiga esta vez?”.

 

Es que…

Normalmente, después de estas dos palabras viene una excusa o una queja. Analiza qué beneficio te aporta esta excusa o queja. Y compáralo con el beneficio que obtendrías si consigues tu propósito.

 

Fracaso

Hay que sustituirlo por aprendizaje. Normalmente, hablamos de fracaso cuando no hemos conseguido las expectativas… y las expectativas son precisamente eso, “expectativas”. En algunas culturas se valora positivamente el fracaso, como por ejemplo, en emprendimiento. ¿Y por qué? Pues porqué haber fallado en algunas cosas, implica haber aprendido mucho, tener capacidad de resiliencia, tener resistencia a la frustración, haberse enfrentado a diversas situaciones adversas, etc.

 

Problema

Es la más usual. Y la palabra hace referencia a un freno o algo que hay que solucionar. La mayoría de las veces, si la sustituyes por la palabra reto, te impulsará a buscar opciones u otras alternativas.

 

Pero…

Esta palabra anula la frase anterior. A menudo la puedes sustituir por “y” o bien, poner la frase del esfuerzo/negativa antes del “pero”. De esta forma, el cerebro registra la frase que nos motiva a la acción. Con un ejemplo, quizá lo verás más claro: ¿Cuál de las siguientes frases te motivaría más a actuar?

– Me da mucha pereza, pero quiero ir a andar una hora cada día.

– Quiero ir a andar una hora cada día, pero me hace mucha pereza.

 

Tengo que…

Implica una obligación, o un esfuerzo. Es evidente que hay cosas que “tenemos que hacer” porque nos corresponden. En cambio, cuando son cosas que te propones hacer, la mayoría de veces lo puedes sustituir por el verbo “quiero”, como “quiero hacer deporte”, “quiero estudiar inglés”,…

 

Y ahora te preguntaré: ¿Cuál es la palabra de esta lista que te está frenando actualmente, a la hora de conseguir lo que te propones? , ¿Utilizas palabras prohibidas en tu día a día?, ¿cuál o cuáles vas a elegir para empezar a cambiar tu diálogo interno respecto a tus propósitos?.

 

Escrito por Roser Claramunt